Por: Fray José Hernández Sánchez, O.Ss.T.
Desde los orígenes de la Orden Trinitaria, existen fieles
cristianos que participan del espíritu de San Juan de Mata. Por la comunión de amor y por la cooperación
en el trabajo y en la vida con los demás hermanos y hermanas, están vinculados
a la Orden Trinitaria. Honrados con el
mismo título de la Santísima Trinidad e inspirados por el mismo espíritu
peculiar, promueven la gloria de la Trinidad y la redención de los hombres, y
forman con los demás hermanos y hermanas la única Familia Trinitaria.
La Regla de 1198 indica la presencia de seglares a los
que el Ministro de la Casa debe dirigir una instrucción todos los domingos.
En su Bula del 3 de febrero de 1198, el Papa Inocencio
III da el permiso para recibir donados o cofrades. En el contrato entre el
Obispo de Arlés y San Juan de Mata, de 1203, se hace
referencia a los afiliados al convento. Especial atención merece la carta que
el Obispo Gonzalvo, de la ciudad de Segovia, fechada
el 2 de febrero de 1208, dirige a su pueblo y clero exhortando a inscribirse en
la Cofradía trinitaria, a la que califica de gloriosa.
El Papa Inocencio III, en la Bula del 18 de julio de
1209, confirma las casas fundadas y las Cofradías trinitarias. Lo mismo repite
el Papa Honorio III en su Bula del 25 de abril de 1219, y da facultad para
recibir nuevos cofrades. Inocencio IV, el 20 de febrero de 1248, confirma las
concesiones ya recibidas y exhorta a los fieles a ser generosos con los
trinitarios y a inscribirse en tan santa Cofradía y Hermandad. A los que lo
hicieron les concede indulgencias y otros privilegios, y los toma bajo su
protección.
Existen otros muchos documentos que se refieren a los
orígenes, sea de papas, obispos, reyes, etc. Citamos estos para indicar cómo
las Asociaciones trinitarias son tan antiguas como la Orden misma, pues ya
desde sus principios aparecen personas afiliadas a gloria de la Trinidad,
comprometiéndose en la ayuda en favor de los esclavos, oprimidos y pobres.
No podemos pretender encontrar ya desde el principio una
perfecta y clara distinción y organización de Asociaciones. Se cree que al
inicio las diversas Fraternidades y Cofradías de que hablan los documentos
formaban parte de la grande Fraternidad trinitaria.
Las Cofradías de la Redención mencionadas por primera vez
en 1209, cuando el Papa Inocencio III confirma las Cofradías de Aragón bajo la
protección real, tenían una labor importante en la obra de las redenciones. Con
el correr de los siglos, aparecen Cofradías de la Santísima Trinidad, de la
Virgen del Remedio y otras. Algunas Cofradías se transformaron en Tercera Orden
trinitaria.
Históricamente, el nombre de Tercera Orden nace con la
Orden de los Humillados, reconocidos por Inocencio III. La componían personas
que vivían en el siglo bajo una Regla de Vida. Entre los Trinitarios la primera
Regla y Estatutos que conocemos fueron publicados en 1584 y llevan la
aprobación del Ministro General de la Orden, Fray Bernardo Dominici.
La existencia de verdaderos terciarios procede también de los orígenes.
En las Constituciones de 1657, de los Trinitarios
calzados, se hace mención de los tres votos en la fórmula de profesión de los terciarios; posteriormente la profesión se reducía a
la promesa de cumplir los mandamientos de la ley de Dios y la Regla de la Orden
Tercera. Entre los Trinitarios descalzos, la primera Regla de Vida que se
conoce de los terciarios fue aprobada por el Papa León
XIII el 6 de junio de 1828, en ella se habla de la emisión de los tres votos.
Esta Regla, con algunos retoques, fue aprobada y confirmada en 1925 y ha
seguido en vigor hasta nuestros tiempos.
Los Ministros hacían participantes de los bienes de la
Orden a sus mayores bienhechores, entregándoles la Carta de Hermandad.
Conocemos agregaciones ya en el siglo XIII, sobresaliendo la hecha en favor de
San Luis, Rey de Francia, y familia.
«Somos bien conscientes de que sin los laicos no es
posible la Familia trinitaria. Constatamos que ellos, desde el origen y en la
tradición de la Orden y de algunos institutos, han constituido siempre una parte
importante; además, las orientaciones de la Iglesia nos impulsan por este
camino» (Superiores Generales Religiosos, 1987).
Quiera la Santísima Trinidad que las Asociaciones
trinitarias, acomodadas a las circunstancias de los tiempos, y demás Movimientos
trinitarios se implanten y florezcan para gloria y honor de la Iglesia.
Tomado de: Espigando en el patrimonio trinitario.
Roma. 2002.
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ORACIÓN Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu
Santo, Nuestra Señora y Madre del Buen Remedio, Nuestro Padre San Juan de Mata, San Félix de Valois, |
Delegación
puertorriqueña, junto a Fray Ramón Garay, Vicario Provincial, |