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EN NAVIDAD: NACE LA VIDA
Celebrar la Navidad
implica abrir el corazón,
abrirlo y alegrarse,
porque nace la Vida.
Celebrar el nacimiento de la Vida
es exorcizar el miedo que nos inhibe,
porque Él no vino
como guerrero vengador
sino débil para quedarse con nosotros;
su llorar es dulce, a nadie ahuyenta.
¡Ha nacido la Vida!
Y a cada uno corresponde
crear la festividad de la fiesta,
hacer silencio en el corazón,
preparar el alma
y reconciliarse con todas las cosas.
Sólo así se deja saborear.
Tenemos motivos
para el júbilo radiante:
Dios se hace hombre
y ha venido a vivir
en nuestra casa.
(L. Boff)
Ministro
Nacional
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